El vínculo que se establece con el alumno es único y no hay otra profesión que lo pueda reemplazar”, aseguró Antonia Pin en Voces Urbanas.

18 Noviembre, 2020

Ex alumna, Docente, Vice Directora y luego Directora de la Escuela Parroquial de Santa. María, Antonia Pin de Reser nos contó sus vivencias dentro de la misma, su relación con la Hermana Joela y lo que significa el Parroquial en su vida.

“Empecé la primaria a los 4 años porque no había jardín y yo ya leía en castellano y en alemán, por lo que mis padres insistieron con las Hermanas para que me dejaran ir al colegio, pensando que en dos días me iba a arrepentir, pero cursé hasta los 11 años en la Escuela Parroquial”.

Cuando volvió de Buenos Aires, después de haberse recibido de maestra, Antonia Pin comenzó a trabajar de maestra con sólo 16 años, estuvo 12 años al frente de un grado, luego pasó a la vice dirección por otros 11 años y culminar su carrera como directora de la Escuela Parroquial por 19 años.

En referencia a la Hermana Joela, la ex directora dijo que “fue una persona con un carisma muy especial y me enseñó a gestionar. Era una persona que siempre estaba pensando, como los estadistas, no hacia atrás sino hacia el futuro, haciendo las tareas más difíciles que hace un director y era pensar las cosas que todavía no habían ocurrido, pero que por lógica e información sabían que iba a ocurrir”.

En su larga y extensa trayectoria, más de 42 años, Antonia Pin aseveró en Voces Urbanas que “yo tuve una vocación docente desde que tengo uso de razón, siempre me gustó jugar a las enseñanzas, a jugar con los chicos, mis amigos y mis compañeras y, en ese sentido, cuando llegué con la Hermanan Joela, las docentes únicamente nos teníamos que dedicar a enseñar, porque todas las demás cosas estaban cubiertas (en relación a la parte económica, la comunitaria). Y por ese motivo, fueron años muy felices porque uno iba a hacer lo que le gustas y por el que la llamaron, que era enseñar”.

Con el fallecimiento de la Hermana Joela, la parte administrativa que ella llevaba adelante quedó en el aire y como la Escuela era mantenida con subsidios provenientes de Alemania, los padres no necesitaban de su aporte. Sin embargo, la ausencia de la Hermana recaló hondo en las finanzas de la Institución, por la cual los padres de los alumnos –mediante reunión de por medio- decidieron aportar una colaboración y asegurar, de esa forma, la continuidad de la Escuela que se mantiene hasta el día de hoy.

“Los tiempos cambian y creo que no debemos mirar siempre el vaso medio vacío sino medio lleno. Cuando la gente decía qué íbamos a  hacer sin la colaboración de Alemania, yo dije que debíamos agradecer todo el tiempo que nos habían ayudado”, agregó.

“He vuelto a la escuela cada vez que me invitan, porque soy de las personas que piensan que cuando uno da un paso al costado no tiene que interferir en la gestión entrante, el cual tiene todo el derecho de gestionar según sus características”.

“Siempre me encuentro con algunos de los alumnos, y hay una diferencia entre los que fueron mis alumnos como maestra y los que fueron mis alumnos como directora. El vínculo que se establece con el alumno es único y no hay otra profesión que lo pueda reemplazar”, manifestó la ex docente.

Por último y en relación a cómo ve, desde su punto de vista, la educación hoy en día Antonia Pin dijo que “no la veo bien por múltiples factores, pero uno de los más importantes tiene que ver con la manera de enseñar y para mí no es la correcta. Porque no son los mismos chicos, y las muchas de las estrategias que se usan son para los chicos que ya no están más, y necesitan otro tipo de estímulos y herramientas”.

Fuente: Voces Urbanas

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