River fue más Canalla

8 Noviembre, 2020

River sacó adelante un partido complicado ante Central: Armani volvió a ser clave y luego pegó en los momentos justos con goles de De La Cruz y Pratto. El equipo de Gallardo, aún sin ser sólido como en la Libertadores, se acomoda en su zona en la Copa de la Liga.

El debate de si River tiene o no variantes en el banco puede alimentar las discusiones periodísticas o, en la vieja normalidad, las chicanas de café. Opiniones de lado, una vez que la pelota empieza a rodar esa incógnita se desvanece por completo: el equipo de Gallardo tiene variantes. Cuando le faltan sociedades lo salvan las individualidades. La técnica y despliegue de Nicolás De La Cruz y la seguridad de Franco Armani en el arco. Incluso hasta la rebeldía y ganas de encarar del ingresado Jorge Carrascal ayudan a aclarar un partido chivo como el de ayer frente a un Rosario Central que tuvo sus buenas chances frente a errores puntuales en defensa (Paulo Díaz y otra noche de terror…) pero que fueron desactivados por un arquero maravilla, al que sólo le faltó del final a Vecchio para transformarse en un superhéroe…

Fue a partir del gol -golazo de De La Cruz– que River logró acomodarse un poco y salir de un vértigo que sólo lo conducía a chocarse con ese muro que había armado Central, con cinco hombres defendiendo, y que se volvía una complicación: sin pausa y con pocos espacios, no había forma de entrarle si no era por afuera con Gonzalo Montiel, que hizo la banda constantemente mientras Sosa priorizó el equilibro por sobre el despliegue. Todo era muy embarullado. Sin embargo, la jugada que inició Casco y que dejó pasar Pratto tuvo un desenlace top del uruguayo, el que más peligro generó: antes había tenido un tiro libre fortísimo que desvió Ayala.

Ojo: los del Kily también pudieron lastimar cuando atacaban mutando el 5-3-2 a un 4-3-3 y aprovechaban la inconsistencia en la marca de Paulo Díaz y Pinola, otra vez evidenciando desacoples como frente a Banfield. No por nada Armani tuvo que aparecer para taparle un mano a mano clarito a Gamba.

Con el desequilibro individual (DLC) le alcanzó a River para romper la monotonía aunque no para dejar de sufrir atrás. Porque si antes del minuto del ST zafó del cachetazo fue otra vez por una enorme aparición del arquero de la Selección Argentina: rápido, le achicó el ángulo a Vecchio y se lució en otro face to face. Luego Armani fue tenacidad para no dar rebote y seguridad en los centros, algo que le dio aire a River. Tanto como lo fue la expulsión de Laso por un manotazo a Montiel, quien estuvo a poquito de emular al Pity en Madrid con un sprint sensacional…

 Y fue justo después de eso que MG movió el banco, puso a Carrascal por izquierda, lo cerró a DLC lo bajó a Álvarez, y el colombiano en la primera que tuvo se la dejó servida a Pratto, que no pudo con Ayala.​Aunque para el Oso habría revancha porque nunca se da por vencido. Como este River que, aún lejos de ser el equipo duro de la Copa, siempre tiene un as en la manga. Y guantes de acero…

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