Racing-Nacional: la Academia tuvo un minuto fatal y perdió 1-0 en su regreso a la Copa Libertadores

18 Septiembre, 2020

La ansiedad y las ganas que había acumulado Racing durante 186 días se desmoronaron en cinco minutos, cuando el segundo tiempo recién asomaba. El gol de penal de Gonzalo Bergessio y la expulsión de Augusto Solari dejaron en desventaja al local, que salvo por ese rato del juego dominó el partido. El 1 a 0 para Nacional fue un premio enorme, y un llamado de atención para lo que se le viene en el grupo F para la Academia, que sufrió su primera derrota con Sebastián Beccacece como DT.

En el Cilindro no hubo hinchas, apenas 190 privilegiados incluidos los protagonistas de los dos equipos. Sin embargo, en buena parte de Avellaneda se escucharon durante la tarde de este jueves los cantos de la hinchada, que el club proyectó a todo volumen por los altoparlantes, con un DJ que mezclaba los sonidos de acuerdo al trámite del partido. El ritmo, igual que esos gritos virtuales, fue todo del local.

La gran incógnita era ver cómo jugaba un equipo que hacía seis meses no se encontraba en un campo de juego, ni siquiera en partidos amistosos o entrenamientos. Durante el primer tiempo, la inactividad apenas se notó en los imprecisos envíos largos. Después fue el Racing que se conoció entre enero y marzo, cuando el coronavirus aún parecía un cuento chino: rápido para recuperar, con circuito de juego estacionado en las bandas y movimientos mecanizados. Así logró tener cuatro situaciones de gol, casi todas por el desequilibrio de Benjamín Garré. Pero ni el zurdo ni Darío Cvitanich estuvieron finos en la definición.

Después del entretiempo, el equipo uruguayo jugó durante algunos minutos cerca del área académica. Y le sacó el jugo: en ese lapso selló el resultado. Primero, gracias a que Bergessio convirtió el penal tras una mano de Mauricio Martínez en el área. Después, con la exagerada doble amarilla a Solari. Si en el cuerpo técnico de Racing la preocupación pasaba por cómo serían los últimos veinte minutos del encuentro entre un equipo que llegaba con nueve partidos oficiales de rodaje contra otro que no pudo jugar ni siquiera amistosos, al quedar con un hombre menos ese temor se hizo mayor. El local empujó hasta el pitido final pese a esa desventaja.

Fuente: Diario La Nación

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