La Presidente encabezó un acto tras 34 días: “Querían crear una sensación de que no podía más”

23 Enero, 2014

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Luego de 34 días, la presidente Cristina Kirchner encabezó un acto oficial en el Salón Mujeres Argentinas de la Casa Rosada. Su discurso, en el que anunció el Plan Progresar, destinado a jóvenes de 18 a 24 años que no tienen trabajo ni estudian, fue transmitido por cadena nacional.

En medio de cánticos de la militancia que llegó al lugar, donde se encontraba el pleno del gabinete, junto a gobernadores, legisladores y otros dirigentes afines al kirchnerismo, Cristina tomó la palabra a las 19:12 y agradeció a los presentes, entre ellos a los representantes de religiones y credos invitados.

Durante la alocución, la jefa de Estado aseguró que “en una década no se puede hacer todo”. “Se van a necesitar muchas décadas para recuperar tanto daño social, tanta desesperanza”, agregó. Pero para evitar especulaciones sobre una posible maniobra para buscar una nueva reelección, apuntó: “Yo estoy despojada de toda ambición”.

Asimismo, se refirió a las críticas por su silencio de los últimos días. “Los diarios decían ‘reaparece’, y ¿qué es lo contrario? Lo contrario es ‘desaparecer’. Es un acto fallido, está muy vinculado a las desapariciones”, sostuvo al respecto. En ese sentido, dijo esperar que “nadie critique la cadena nacional”, y argumentó que no sería lo correcto “después de tanta demanda de presencia”.

En una aparición posterior al acto desde un balcón interno a uno de los patios de la Casa Rosada, dijo a los militantes: “Querían crear una sensación de que yo ya no podía más, y es cierto que tuve algunas dificultades, pero me gustaría ver a algunos, si tuvieran esas dificultades, si podrían gobernar a los 40 millones de argentinos”.

En otro pasaje del discurso, la jefa de Estado aseguró que “el que venda un proyecto de vida o de país donde no hay conflicto está mintiendo, porque la vida es conflicto”. “Lo que tenemos que lograr es que ese conflicto no nos separe, no nos dañe”

Por otro lado, destacó las políticas oficiales sobre el empleo y consideró que a algunos sectores eso les molesta. “No es un ataque al Gobierno, (para ellos) el Gobierno es el obstáculo, la piedra que hay que saltar”, denunció. “Creo que lo que quieren es escarmentar a la sociedad”, añadió.

También se refirió a los cuestionamientos que surgieron por el lanzamiento de una serie deestampillas de correo con una simbología alusiva a la “década ganada”. “Las fui a ver porque pensé que tenía mi cara, la de Néstor, de Máximo o Florencia, o de La Cámpora”, ironizó, y juzgó que son “hermosas”.

Al mencionar la agrupación que lidera su hijo, aprovechó la ocasión para referirse a la represión que denunciaron algunos de sus miembros en San Isidro, hecho por el que se acusó a la policía comunal de ese distrito. “Qué paliza les dieron. ¿Para qué quieren la policía comunal algunos? ¿Van a hacer guardias pretorianas para los intendentes?”, se preguntó.

El plan Progresar

El programa que anunció la jefa de Estado apunta a brindar una ayuda de 600 pesos a los jóvenes de entre 18 y 24 años que no estudian ni trabajan, o cuyos empleos son informales o no alcanzan el salario mínimo. Según precisó, alcanzará a más de un millón y medio de beneficiarios sobre un total de cinco millones que componen el segmento, por lo que representará para el Estado un esfuerzo de 11.000 millones de pesos, en momentos en que los subsidios oficiales están fuertemente cuestionados.

Quienes busquen ingresar al plan deberán acreditar con certificados regulares de asistencia que cursan los estudios para los que se les otorga esa suma de dinero. También tendrán que tramitar un certificado de salud anualmente.

Cristina aclaró que estará financiado por el Tesoro y coordinado por el Ministerio de Economía. Deberá tramitarse a través de la Anses por una cuestión de logística.

“¿Por qué? Porque estos chicos son los hijos del neoliberalismo, son los hijos de padres que no tuvieron trabajo o que lo perdieron, que no fueron educados en la cultura del trabajo y que necesitan el apoyo del Estado”, explicó. Subrayó, además, que con la medida se “consolida un sistema de seguridad social sin precedentes en la historia y que reconoce al sujeto desde la panza de su madre hasta los 24 años”.

De acuerdo con la Presidente, “esto va a exigir un trabajo no sólo del Gobierno”, por lo que convocó a la participación de otros actores sociales. “Tenemos que ir a buscar a los jóvenes para que vayan al colegio. Yo sola no puedo. Ningún gobierno puede solo. Tenemos que ir al territorio, a trabajar junto a los que más nos necesitan. El Estado les está dando el instrumento para poder ayudar e ir a buscar a esos jóvenes”, remarcó.

El regreso a la arena pública

Con su aparición, Cristina le puso fin a un silencio de 34 días, que le había valido numerosascríticas por parte de dirigentes opositores y despertado un sinfín de especulaciones entre los analistas.

La jefa de Estado no encabezaba un acto público desde el 19 de diciembre, cuando entregó insignias a militares por sus ascensos. Además, no realizaba declaraciones públicas desde el 10 de diciembre, ocasión en la que brindó un discurso en la ceremonia por los 30 años del regreso de la democracia (en Twitter, sus últimos mensajes databan del 13 de diciembre; hoy anunció el acto por esa vía ). La única vez que rompió el silencio en ese lapso fue cuando negó en diálogo con Télam que aspire a alguna candidatura en 2015.

Cristina viajó el 20 de diciembre a Santa Cruz para pasar las fiestas de fin de año y volvió a Buenos Aires en los primeros días de enero. Desde entonces, mantuvo reuniones con ministros y colaboradores en la residencia de Olivos y en la Casa Rosada.

La semana pasada, la Presidente estuvo dos veces en el Sanatorio Otamendi, donde su madre, Ofelia Wilhelm, fue sometida a una histerectomía, un procedimiento por el cual se extrae el útero (o parte de éste).

La agenda

El hermetismo que rodeaba en el últimos tiempo a Cristina abría un interrogante sobre la agenda de actividades que le espera. En el horizonte figura un viaje el martes próximo a La Habana para participar de la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Hoy ella misma confirmó su participación en el evento, y aseguró que eso nunca estuvo en duda.

Días atrás, el mandatario uruguayo José Mujica había comentado a la prensa que le gustaría aprovechar esa cumbre en La Habana para mantener una reunión a solas con ella y tratar de acercar posiciones luego de que la relación bilateral volviera a caer en un escenario de tensión.

A la reunión en Cuba sigue la cumbre del Mercosur en Caracas que ahora, luego de tres postergaciones (una de ellas a pedido de Cristina Kirchner), tiene fecha para mediados de febrero.

Por esos días, la jefa de Estado además prometió su presencia en una nueva edición de la fiesta del Lago Argentino que se realizará el 15 de febrero en El Calafate, según informó días atrás el intendente anfitrión, Javier Belloni.

Para la segunda quincena de febrero también estaba prevista una visita oficial a Marruecos, mientras que existe otro viaje en pie, aunque ya con el año más adentrado, a Ecuador en mayo, de acuerdo a lo informado por la Cancillería de ese país.

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